
En un querer asumes la responsabilidad De tu propio riesgo, de un asosiego Clamas por tu vida para que no seas ejecutado
Si tengo que querer para poder amarte sin arrepentirme Asumiré el riesgo…para poder Decir a pie de cañón que si te pude amar


Maltrata tu mente
Acaricia tu mundo
Clava tu estaca
Se artífice de tu cambio
Maltrata tu esquema
Se el punta de lanza de tu juego
Sacrifica lo más querido
Se incoherente con tigo mismo
Clama por tu equilibrio
Vence a tú interior
Busca la Biblia de tu alma
Reclama por tu alma
Pero sobre todo
No dejes de ser
Tú la persona más anónima en tu vida

Hace millones de años
Cuando el mundo era puro limpio
Cuando el universo era fuerte fantástica
En una época donde la mística y lo mítico predominaba
Donde unos dioses creados por las mentes de grandes locos
Daban ejemplo de vida, sabiduría y una armonía infinita
Donde seres hechos de una imaginación sin limites
Como los grandes dioses griegos egipcios y naturales
Tenían más virtudes… que dioses actuales
Donde sus feligreses adictos a su fe
quedan encerados como ganados
donde un dios como Zeus tubo nueve hijas
creo a Calíope musa de la poesía, Clío musa de la historia
Euterpe musa de la música y la flauta, Terpsícore musa de la danza
Erato musa de la poesía rica, Melpómene musa de la tragedia,
Talía musa de la comedia, Polimnia musa de danzas y mil universos
Urania musa de la astronomía
Grandes musas grandes diosa, creo que importantes
Legados en la vida de mortales como tú como yo
Pero también creo que mi musa puede nacer
De una creación de mortales como yo, donde
Su voz sea superior a la musa de la música
Donde sea más virtuosa que la musa de astronomía
Que sus pasos y danzar sean superiores
A lo de la musa de la danza para así hacer la musa
Que pase a la historia como la diosa musa de la tragedia
Echa mortal

Cuando ríes ya no hay marcha atrás
Es algo increíble…
Por que me pides que te olvide
Si no eres mala influencia para mi alma
Cuando me dices que soy lo mejor para tu vida
Creo que e ganado grandes cruzadas
Caer matar temblar desfallecer
Hace parte de un cambio común
Mutar gritar y maldecir es
Un campo de dolor para todos y con todos
Pero por favor no m me pidas, que te olvide
Por que no pienso desfallecer, en tu cruz acecina
Un recuerdo de mil años
Sensaciones de tus dedos
Tócame notas de tres tiempos
Acaríciame en tú tiempo
Úneme con tu frecuencia
Altérame los sentidos
Fragmento de mentiras eres
Apúntame con mil inconsistencias
Para así aliviar tus impuros pesares
Tócame con el piano de tu desamor
En tiempos de escalas de tres cuartos
Para vomitarte por pedazos
Toca! Toca… toca
Que así escala a escala te conozco más

Te imagino como una flor buscando respirar
Te imagino una gestación de pureza espiritual
Te imagino una revolución carnal
Te imagino a la persona que amo y siempre esconderé
Te imagino mi amante más tierna
Te imagino el viento de la neblina mas espesa
Te imagino el proyecto perfecto de mi vida
Te imagino la acaricia mas sutil y tranquila
Te imagino una palabra de incoherencia angelical
Te imagino lo perverso de un equilibrio emocional
Te imagino el pensamiento frio y cálido de un momento
Te imagino el capullo creado por el bien y el mal
Te magino una angustia y la confrontación
Entre las dos mujeres más amadas
En la horca negra bailan, amable manco,
bailan los paladines,
los descarnados danzarines del diablo;
danzan que danzan sin fin
los esqueletos de Saladín.
¡Monseñor Belzebú tira de la corbata
de sus títeres negros, que al cielo gesticulan,
y al darles en la frente un buen zapatillazo
les obliga a bailar ritmos de Villancico!
Sorprendidos, los títeres, juntan sus brazos gráciles:
como un órgano negro, los pechos horadados ,
que antaño damiselas gentiles abrazaban,
se rozan y entrechocan, en espantoso amor.
¡Hurra!, alegres danzantes que perdisteis la panza ,
trenzad vuestras cabriolas pues el tablao es amplio,
¡Que no sepan, por Dios, si es danza o es batalla!
¡Furioso, Belzebú rasga sus violines!
¡Rudos talones; nunca su sandalia se gasta!
Todos se han despojado de su sayo de piel:
lo que queda no asusta y se ve sin escándalo.
En sus cráneos, la nieve ha puesto un blanco gorro.
El cuervo es la cimera de estas cabezas rotas;
cuelga un jirón de carne de su flaca barbilla:
parecen, cuando giran en sombrías refriegas,
rígidos paladines, con bardas de cartón.
¡Hurra!, ¡que el cierzo azuza en el vals de los huesos!
¡y la horca negra muge cual órgano de hierro!
y responden los lobos desde bosques morados:
rojo, en el horizonte, el cielo es un infierno...
¡Zarandéame a estos fúnebres capitanes
que desgranan, ladinos, con largos dedos rotos,
un rosario de amor por sus pálidas vértebras:
¡difuntos, que no estamos aquí en un monasterio! .
Y de pronto, en el centro de esta danza macabra
brinca hacia el cielo rojo, loco, un gran esqueleto,
llevado por el ímpetu, cual corcel se encabrita
y, al sentir en el cuello la cuerda tiesa aún,
crispa sus cortos dedos contra un fémur que cruje
con gritos que recuerdan atroces carcajadas,
y, como un saltimbanqui se agita en su caseta,
vuelve a iniciar su baile al son de la osamenta.
En la horca negra bailan, amable manco,
bailan los paladines,
los descarnados danzarines del diablo;
danzan que danzan sin fin
los esqueletos de Saladín