
Bésame y tápame los labios
Con tu boca asfixiame abrázame
Y quiéreme por que así
Sabré que tú eres la cura
Para poder estar en ti
Maltratas a tu mujer
insultas a tu pilar
y la secuestras
en tu propia casa
para que estés bien
Presentado ante
una sociedad
te vas con una puta
de ojos lindos
pero con ignorancia
Que chistoso
no crees qué
pierdes el tiempo
con la prostituta?
Mientras la mujer
que más te quiere
se desvela
por ti
Eres una lacra
una lacra más de un morbo
por el que tienes que pagar
rata maldita y asquerosa
Ella se da cuenta
de tu teatro vil
y se muere
de tristeza
Y en un ataque
de demencia y locura
coje un cuchillo
y se degolla
corriendo su sangre
por la ranuras del piso


Recodar una viada
Es un fracaso cuando
Hay dinero
Eres una mierda
De una manipulación
De una necesidad
Matas por placer
Por cobardía
Te vuelves carnicero
Trituras victimas
Te da miedo
Pero cuando te pagan
Alivian tus pesares
Y le rezas a tu dios
Por lo que haces
Y te vuelves El diablo
Que lo seduce
Al oído
Maldito asesino de mierda
Pensar que vivo contigo
Y votas por una rata
Como tú para que te de
El pan de cada día
Pero como dicen
El primer derecho
En mi país es el silencio
Por que si no
Lo haces apareces
En una fosa común

Te ha fallado la religión
Te llevare a un viaje astral
No crees un tu familia
La naturaleza
De mis adentros te dará
Un abrazo fraternal
Tú no necesitas una religión
Para estar en paz con tigo
Mientras creas en ti
No necesitas depender de tu familia
Mientras sea un ser agradable
Por que tendrás mucho aprecio
Quieres experimentarlo
Dame un abrazo
Y sentirás una paz indescriptible
Pasaremos hacer la familia
Que ningún sistema ha hecho

Recibo tu llamada
Me citas a un bar
Te invito a tomar algo
Caminamos lentamente
Platicando de todo lo que ha pasado
Me cuentas con tristeza
Muchas cosas
Te oigo y te miro despacio
Mientras mi mente
Te quiere decir algo
Me cuantas
Que estas embarazada
Mientras lloras
Yo te consuelo
Te digo muchas cosas
Entre ellas que me gusta
Te miro y te digo
Con palabras entre cortadas
Cosas sin sentido
Te pregunto tu sientes algo
Y me dices que si
Nos damos un beso
Agridulce
Te vas no lo puedo impedir
Tu partida
En silencio escucho
El beso de tu despedida
Te doy un papel lo aprestas
Al cabo de un tiempo
Te llamo no me contestas
Tú lees el papel
Y me buscas
Dices a gritos de liricas
De pulmón
El verso que te regale
Repites con firmeza
Puedes tocarme
Por que soy la niebla
Que se posa en ti
Salgo me alegro
Y me abrazas me dices
Que me quieres
Que quieres estar
A mi lado
Me dejas sin Palabras
te doy un beso
el beso mas lindo


El reloj gira a un tiempo
La lluvia hace tic tac
Corro en dirección
Opuesta a mi existencia
Un latico me atormenta
Cada día más en mi vida
Los caballos corren en dirección
Hacia mí con las colas amaradas
Me desdoblo para ver mi infierno
Pido clemencia ante un todo
Soy manipulado por un ser
Platico en un cementerio
Con la virgen de la muerte
Mientras ella me dice
Que agradable es la vida





En la horca negra bailan, amable manco,
bailan los paladines,
los descarnados danzarines del diablo;
danzan que danzan sin fin
los esqueletos de Saladín.
¡Monseñor Belzebú tira de la corbata
de sus títeres negros, que al cielo gesticulan,
y al darles en la frente un buen zapatillazo
les obliga a bailar ritmos de Villancico!
Sorprendidos, los títeres, juntan sus brazos gráciles:
como un órgano negro, los pechos horadados ,
que antaño damiselas gentiles abrazaban,
se rozan y entrechocan, en espantoso amor.
¡Hurra!, alegres danzantes que perdisteis la panza ,
trenzad vuestras cabriolas pues el tablao es amplio,
¡Que no sepan, por Dios, si es danza o es batalla!
¡Furioso, Belzebú rasga sus violines!
¡Rudos talones; nunca su sandalia se gasta!
Todos se han despojado de su sayo de piel:
lo que queda no asusta y se ve sin escándalo.
En sus cráneos, la nieve ha puesto un blanco gorro.
El cuervo es la cimera de estas cabezas rotas;
cuelga un jirón de carne de su flaca barbilla:
parecen, cuando giran en sombrías refriegas,
rígidos paladines, con bardas de cartón.
¡Hurra!, ¡que el cierzo azuza en el vals de los huesos!
¡y la horca negra muge cual órgano de hierro!
y responden los lobos desde bosques morados:
rojo, en el horizonte, el cielo es un infierno...
¡Zarandéame a estos fúnebres capitanes
que desgranan, ladinos, con largos dedos rotos,
un rosario de amor por sus pálidas vértebras:
¡difuntos, que no estamos aquí en un monasterio! .
Y de pronto, en el centro de esta danza macabra
brinca hacia el cielo rojo, loco, un gran esqueleto,
llevado por el ímpetu, cual corcel se encabrita
y, al sentir en el cuello la cuerda tiesa aún,
crispa sus cortos dedos contra un fémur que cruje
con gritos que recuerdan atroces carcajadas,
y, como un saltimbanqui se agita en su caseta,
vuelve a iniciar su baile al son de la osamenta.
En la horca negra bailan, amable manco,
bailan los paladines,
los descarnados danzarines del diablo;
danzan que danzan sin fin
los esqueletos de Saladín